Bueno, pues aquí estoy. Algo cambiada...no sé yo, lo que está claro es que ya puedo decir que soy MARATONIANA, ahora sí que lo puedo decir. Y con la cabeza bien alta...bueno, no durante los 42 kms pero enfin, con el corazón bien alto sí.Y qué puedo contar. Que fue una locura, un horror, un agobio...sí. Pero ahora que ya han pasado 3 días lo veo de otra manera. Os cuento:
- 06:00 am. Suena el despertador, qué sueño y qué nervios a la vez. Desayuno sano y a la cama a reposar que todavía hay un ratito. Nos asomamos a la ventana: cielo totalmente despejado, mala señal. Va a ser una mañana calurosa.
- 07:30 am. Cogemos el bus hasta Cibeles, el Guindi, el Cata y la tutora. Allí nos encontramos con Carlitos. Ya se van notando los nervios. Al poco rato de llegar estamos todos buscando un sitio donde hacer pis...y eso que lo llevábamos hecho de casa.
- 08:40 am. Calentamos un poquillo y buscamos un sitio donde colocarnos...qué nervios, qué ambiente, qué olor a Reflex!!
- 09:00 am. Empieza la Maratón de Madrid. Tardamos unos 7 minutos en pasar por el arco de Salida. Más de 10.000 corredores toman Madrid. Parece mentira pero en la Castellana reinaba el silencio.
La primera parte vamos los cuatro juntos, más o menos hasta el km 8 o 9. A partir de ahí Alberto y yo tiramos una pizca por delante. De momento todo bien.
Veo a mis padres en el km 10 más o menos, primer empujón, qué gusto da ver caras conocidas.
En Cuatro Caminos está Ainhoa, más ánimos.
Seguimos bien, se agradecen las calles sombreadas ya que el sol aprieta ya de buena mañanita.
Km. 19, final de la calle Mayor, ahí están mis chicas: Rosa, Isa y Chus, qué alegría verlas, me las esperaba un poco más adelante con lo cual, más alegría todavía.
Pasada la Media Maratón, buen rollo, me encuentro bien. Tengo ganas de llegar a la Casa de Campo ya que lo conozco bien pero las piernas empiezan a quejarse...me duele una rodilla de una forma extraña, empiezo a agobiarme. Los kms. de la Casa de Campo se me hacen eternos. Hace un calor horrible y mi rodilla derecha hace cosas raras. Alberto me tranquiliza, bajamos un poco el ritmo, y parece que se pasa. Pero al rato vuelve. Uffff!!! Quién me manda meterme en este lío!!!! Menos mal que al salir de la C. de Campo están Luis, Clara y Berta...qué gusto verles, qué inyección de fuerzas!! Y en plena cuesta... Lo bueno y lo malo es que pronto pasa el 32: bueno porque sólo quedan 10, malo porque el Retiro parece que está todavía lejíiiiiiiiiiiiisimos. Y el calor, madre mía qué calor!!!
Km. 36, paseo Imperial, dios mío qué cuesta...pero qué sorpresa cuando veo allí otra vez a mis chicas del colegio!!! Qué subidón, qué ganas de llorar, de reir, de pararme qué coño!! Seguimos ahí, dale que te pego, ya queda menos pero hasta llegar a Atocha se me hace muy largo. Allí vemos otra vez a Ainhoa con la familia del Cata, siguen los ánimos pero a nosotros nos van faltando las fuerzas. Mi rodilla mejor pero quiero TERMINAR YA.
Cuesta de Alfonso XII: una pesadilla, me pesan las piernas, el cuerpo, todo. Veo a Carmen, otra compi del colegio a la que no esperaba así que genial y sé que ya queda poco, muy poco. La calle está llena de gente animando. Y allí está Ali, no puede gritar porque está sin voz pero qué ilusión me da verla!! Alberto me dice que tire, está el pobre más blanco que algo que está muy blanco y, no sé, lo mismo debí quedarme con él pero sólo de pensar en retrasar el momento de parar...no pude, así que continué. Al pasar el km 41 ya sí que me lo creí, ya estaba practicamente terminado. En la puerta del Retiro está mi padre, que se viene conmigo. Allí también están Laura y Paco!! Qué emocionante es todo, qué ganas de llegar. Unos metros más alante están Marina y Diego!! Mi padre se queda allí y sigo yo: paseo de Coches del Retiro, bastante despejado pero mucha gente animando, qué sensación, qué emoción, km 42, ya estoy casi, ya veo el arco de Meta allí alante, lo voy a conseguir. Y ahí está. Lo cruzo. 4h 4min. YA SOY MARATONIANA. Y me duele todo el cuerpo.
Enseguida llega Alberto. Pálido pero contento. Bebemos, estiramos, nos sentamos a la sombra por fin. Al rato vamos al Angel Caído donde me encuentro con mi gente, besos. Veo a Begoña con Víctor, a la que no he conseguido ver en la carrera pero qué alegría verla allí.
Un ratito después llegan Carlitos, Juan-Carlos y Cata. Qué ganas de abrazar a mi Cata, sí. Lo han pasado mal, mucho calor pero está acabado. Ya estamos los 5, mi equipo. Todos muertos pero ya está hecho. ENHORABUENA A TODOS.
Compañera tutora. Que sepa usted que lo peor de la maratón no son esos 42 interminables kilómetros, ni el agobiante calor de este domingo, ni la deshidratación, ni los cristales en los músculos, no, lo peor es que ya hay que comenzar a pensar en la siguiente. En alcanzar otro reto. En mejorar la marca. En correr en otro asfalto. En deshidratarse, si, pero en otro maratón diferente. Enhorabuena, sobre todo, por ser la maratoniana a la que mejor le quedan las mallas, si, pero, ¿cuál es la siguiente? ¿esperamos un año o corremos otra en noviembre? todo, todo son preguntas.
ResponderEliminarSi no es por ti lo dejo en el km 7. Yo no decía que redujeras el ritmo para que te recuperases, lo que decía era que pararas y nos íbamos a tomar algo a alguna terracita pues era lo mejor que se podía hacer en un día como ése.
ResponderEliminarTe hartarás de escucharme decírtelo cabrona... FELICIDADES CAMPEONA ;)
Gracias chicos. De verdad, muchas gracias por haberme animado a esta locura.
ResponderEliminarUn besazo a los dos.